Dormir poco durante una noche puede afectar a procesos cerebrales relacionados con la atención, el aprendizaje y la consolidación de los recuerdos. Sin embargo, una investigación reciente plantea una posibilidad interesante: una sola sesión de ejercicio moderado antes de dormir podría reducir parte del deterioro de la memoria provocado por una noche de sueño restringido.
El estudio, publicado en SLEEP, analizó a 88 adultos jóvenes sanos y encontró que quienes realizaron 30 minutos de ejercicio cardiovascular moderado antes de una noche de sueño reducido obtuvieron mejores resultados en una prueba de memoria al día siguiente que quienes no hicieron ejercicio.
Pero ¿cómo puede el ejercicio influir en la memoria cuando hemos dormido menos de lo necesario?

¿Por qué dormir poco afecta a la memoria?
Durante el sueño, el cerebro continúa procesando y organizando la información adquirida durante el día. Una de las funciones más importantes de este proceso es la consolidación de la memoria, especialmente durante determinadas fases del sueño profundo.
La restricción del sueño puede alterar estos procesos y dificultar que la información aprendida se almacene correctamente. Por eso, los investigadores quisieron comprobar si realizar ejercicio antes de dormir podía modificar esta respuesta.
Un experimento controlado
Los 88 participantes fueron distribuidos aleatoriamente en cuatro condiciones: dormir 8,5 horas o 4,5 horas, con o sin ejercicio previo.
La sesión de ejercicio consistió en 30 minutos de ciclismo de intensidad moderada, realizados por la tarde. Posteriormente, los participantes aprendieron asociaciones entre nombres y rostros y, al día siguiente, realizaron una prueba para evaluar cuánto recordaban.
El sueño se registró mediante polisomnografía, lo que permitió analizar no solo cuánto dormían, sino también las diferentes fases del sueño.
¿Qué descubrieron?
Como era esperable, dormir únicamente 4,5 horas perjudicó el rendimiento de la memoria en los participantes que no habían realizado ejercicio.
Sin embargo, quienes hicieron ejercicio antes de esa noche de sueño reducido obtuvieron mejores resultados en la prueba de memoria al día siguiente. De hecho, su rendimiento fue comparable al observado en algunos participantes que habían tenido una oportunidad de dormir durante 8,5 horas.
Esto no significa que 30 minutos de ejercicio puedan sustituir varias horas de sueño. El estudio analiza una situación muy concreta: una única noche de restricción del sueño en adultos jóvenes y sanos.
El posible papel del sueño profundo
Uno de los resultados más interesantes fue la relación entre el ejercicio, la memoria y el sueño de ondas lentas, una de las fases más profundas del sueño no REM.
Los análisis de los investigadores sugieren que esta fase podría participar en el efecto observado sobre la memoria. El ejercicio realizado antes de dormir parece favorecer unas condiciones de sueño que podrían ayudar al cerebro a consolidar mejor determinados recuerdos incluso cuando la duración total del sueño se encuentra reducida.
Los autores también plantean posibles mecanismos relacionados con la plasticidad cerebral y factores neurobiológicos como el BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro, esencial en el aprendizaje y la memoria), aunque todavía no puede establecerse un único mecanismo responsable del efecto.
¿Significa que podemos dormir menos si hacemos ejercicio?
No. El principal mensaje del estudio no es que el ejercicio pueda reemplazar al sueño, sino que ambos procesos podrían interactuar de una forma más estrecha de lo que pensábamos.
Una sesión puntual de ejercicio moderado podría ayudar a reducir determinados efectos cognitivos de una noche de sueño insuficiente, pero todavía no sabemos si este efecto se mantiene después de varias noches durmiendo poco, en personas de mayor edad o en individuos con alteraciones del sueño.
Por eso, el ejercicio debe entenderse como un complemento de un buen descanso, no como un sustituto.
Ejercicio y sueño: dos piezas de la salud cerebral
La investigación publicada en SLEEP aporta una evidencia interesante: 30 minutos de ejercicio cardiovascular moderado antes de dormir pueden reducir parcialmente el deterioro de la memoria asociado a una noche de sueño restringido en adultos jóvenes sanos. El posible papel del sueño de ondas lentas ofrece además una explicación fisiológica para este efecto.
El hallazgo refuerza una idea cada vez más estudiada: la salud cerebral no depende de un único factor. Actividad física, descanso y alimentación forman parte de un mismo sistema, y comprender cómo interactúan puede ayudar a desarrollar estrategias más eficaces para proteger la función cognitiva.
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Referencias
- Frimpong E, Mograss M, Dautet-Plourde J, et al. Slow-Wave Sleep Mediates the Compensatory Effects of Acute Moderate-Intensity Exercise on Declarative Memory Deficits in Sleep Restriction. SLEEP. 2026.
- Medical Xpress. A single workout may help protect memory after a short night’s sleep. 5 septiembre 2026.



